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78 familias participaron en el reto de incorporar la economía circular a su vida durante 21 días y contarlo en las redes

Pertecen a once colegios de Aller, Gijón, Navia, Oviedo y Siero. Cogersa guió su participación con la producción y publicación de podcasts, diversos materiales gráficos e incluso una aplicación móvil, disponibles en la web reto21diasfamiliascirculares.es

23 enero, 2026

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Entre el 27 de noviembre y el 17 de diciembre de 2025, el Reto 21 días para salvar el planeta del programa Familias con Clase de Cogersa (ver aquí) volvió a enviar a la ciudadanía una idea clave: que los gestos sostenibles no nacen solo por inspiración sino sobre todo por la repetición e imitación de buenas prácticas, y que con la suma de pequeñas acciones cotidianas es posible alcanzar cambios reales a gran escala.

Ese es el propósito del programa educativo para Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos/as (ampas) que cada año promueve el consorcio de residuos en el marco de su Red de Escuelas por la Circularidad. Los datos de participación de la convocatoria de 2025 no dejan lugar a dudas sobre el éxito y el compromiso de la cita: 78 familias aceptaron el reto de seguir a diario, durante 21 jornadas consecutivas, una agenda de dinámicas sencillas y eficaces sobre consumo responsable y reciclaje; “un reto casero diario, fácil de compartir y pensado para incorporar hábitos sin agobios”, explican en Cogersa.

El trabajo en red se diseñó para realizarse en el seno de cada familia con alumnado de distintos niveles educativos y edades, a partir de Primaria. En total, participaron once centros de los concejos de Aller, Gijón, Navia, Oviedo y Siero, y tres asociaciones de madres y padres. Todo su trabajo se puede ver resumido en la memoria publicada.

¿Cómo se organizó el Reto 21 días en casa?

El planteamiento de esta edición estuvo enfocado en el hogar y un año más giró en torno a la web reto21diasfamiliascirculares.es, donde se albergan los recursos de cada reto y se comparten los resultados. Gracias a la colaboración del equipo de educadoras ambientales de Cogersa y de la consultora Mendroyada Servicios Ambientales, se produjeron numerosos materiales de apoyo, como juegos, pasatiempos, talleres y vídeos, para realizar en familia y luego contar, subiendo una foto, un comentario e incluso un vídeo en el muro común del blog.

“Una de las claves de esta actividad es la dimensión comunitaria. No se trataba solo de completar cada propuesta dentro de la familia, sino de contarla y verla en el muro del blog, que funcionó como escaparate de ideas y pequeñas soluciones domésticas y al mismo tiempo, como recordatorio de que muchas personas estaban haciendo lo mismo a la vez”, remarcan en Cogersa.

Para avanzar en esa línea, la edición de 2025 incorporó por primera vez una aplicación móvil (app) que facilitó el acceso a los retos, los materiales y el seguimiento desde cualquier dispositivo, además del que está disponible en la web.

Otra de las novedades de la convocatoria de 2025 fueron los audios, una colección de ocho podcast originales, producidos para animar a seguir reflexionando sobre economía circular con un tono cercano y con toques de humor.

PODCAST 21 DÍAS

La ilustradora Judith Peña también tuvo un papel esencial al trasladar a sus dibujos el valor de cada desafío de forma amena e inspiradora. “Desde el primer día, el mensaje fue claro y animó a comprobar que pequeñas acciones cotidianas, repetidas y sumadas, pueden marcar la diferencia”, explican en la dirección de la Red de Escuelas de Cogersa. Para facilitar el seguimiento, los retos se organizaron por bloques temáticos de economía circular aplicada: Reduce, Repiensa, Reutiliza, Repara, Redistribuye, Recicla, Relata y Reacciona.

Los retos más inspiradores de la edición

Una parte importante del cambio son los buenos hábitos para reducir residuos y tomar decisiones de compra cada vez más circulares en la nevera, en el armario, en el carrito de la compra…

En el Reto 1 “Montañas de basura”, las familias se pusieron guantes, sacaron la báscula y convirtieron la bolsa de basura en un pequeño experimento doméstico: pesaron, clasificaron, apuntaron y compararon para sacar conclusiones sobre sus residuos, con nombres y apellidos. “El resultado fue un cambio de enfoque muy claro, porque al ver qué pesa más, qué ocupa más y qué se repite, los residuos dejan de ser algo abstracto y se hace más fácil detectar patrones y oportunidades de mejora”, detallan en el equipo de educación de Cogersa.

A partir de ahí, el recorrido fue enlazando nuevos retos. Por ejemplo, el Reto 2 “¡Manos a las sobras!”, convirtió la nevera en un pequeño laboratorio contra el desperdicio alimentario, con propuestas para aprovechar pan duro, fruta madura y otros restos de comida, antes de que acabaran en la basura.

El Reto 3 “Detectives de envases”, ayudó a entrenar la mirada para identificar el sobreempaquetado y no caer en él por inercia. La propuesta invitaba a localizar un producto con más plástico que contenido y a pensar una alternativa viable, por ejemplo, a granel, retornable o sin envase innecesario.

Con el paso de los días y cuando los retos ya habían cogido ritmo, llegaron propuestas fáciles de trasladar al resto del año. Es el caso del Reto 10 “Meriendas residuo cero” que se centró en un momento cotidiano con efecto multiplicador, la merienda del cole o el tentempié fuera de casa. El desafío planteaba decisiones sencillas para evitar el pack clásico de residuos, como el papel de aluminio, el botellín o los envoltorios y demostraba que lo reutilizable no solo ayuda a reducir basura, sino que también puede ser más cómodo de lo que parece.

Otro de los ejes del reto fue el Reto 14 sobre “El renacer de la ropa” que puso el foco en el textil, un ámbito que a menudo queda en segundo plano en las conversaciones sobre residuos domésticos. La propuesta animaba a rescatar una prenda en desuso, recombinarla y devolverla al circuito de uso diario y de paso, a cuestionar compras que a veces se hacen por impulso y no por necesidad. También invitaba a revisar la ropa “olvidada” para darle una salida adecuada, por ejemplo, depositándola en un contenedor de recuperación de textil de los muchos que existen en Asturias.

En Cogersa explican la clave del éxito de esta convocatoria: “Los retos de la edición 2025 funcionaron porque no exigían hacerlo todo perfecto, sino probar, compartirlo en el muro y comprobar que cuando se practica la economía circular a pequeña escala acaba integrándose en la rutina”.

Como cierre de la edición, la organización reservó un pequeño reconocimiento práctico para las familias participantes. Las personas que fueron compartiendo sus retos en el muro común recibieron el obsequio de una bolsa plegable y una taza reutilizable, mientras que el registro en la plataforma se premió con la Baraja del Punto Limpio, un recurso pensado para seguir aprendiendo en casa de forma lúdica. La entrega de estos materiales tiene lugar en los centros educativos a lo largo del primer trimestre de 2026.

Aunque el reto finalizó el 17 de diciembre, los recursos de la edición 2025 permanecerán disponibles en la web durante el 2026 para seguir consultando vídeos, actividades y materiales para aclarar dudas. Y toda la experiencia de esta edición está disponible en la memoria del reto 21 días.

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