El 26 de diciembre fue especial en el área de compostaje comunitario de Poo de Cabrales. El equipo de técnicos que acompaña a los vecinos en toda la labor de acopio y manejo de los biorresiduos convocó a una singular cita: extraer, cribar y repartir el primer compost producido en la instalación, unos doscientos kilos del codiciado fertilizante.
Aunque el día estuvo lluvioso, como corresponde a un avanzado mes de diciembre junto a los Picos de Europa, el ambiente estuvo marcado por las sonrisas y las manifestaciones de satisfacción ante los buenos resultados de una experiencia que, al resultar novedosa, también suscitó al principio algunas dudas… “Teníamos miedo por los olores y las moscas que nos decían que podía haber, pero es mentira todo”, afirmó con rotundidad Isabel González, al recoger los primeros kilos de compost. “Lo voy a usar en mis rosales”, presumió.

En el mismo sentido se manifestó su vecina Teresa Díaz, resaltando que ella acude unas dos veces por semana a la compostadora a depositar sobre todo los restos de comida: “Me he llevado una sorpresa con el compost porque nunca lo había visto, no sabía cómo era, y es muy bueno para las plantas, aunque yo no tengo huerta”.
Con sus hijos suele acudir al área de compostaje Raquel Martínez dos o tres veces a la semana. “Es un rato muy entretenido, lo pasamos muy bien, a ver si se anima más gente del pueblo”, comentó, de forma muy similar a como resumió su experiencia otra mamá, Belén Martínez, quien resaltó el civismo de todos, ya que nadie echa en la compostadora restos que no tienen que ir y que estropearían la mezcla, como cristales o platos rotos. “La gente se está concienciando, está yendo muy bien”, celebró.

Tampoco quiso perderse la cita el alcalde del Ayuntamiento de Cabrales, José Sánchez, quien colaboró en el reparto de plantones de roble y de acebo como obsequio para los participantes. “Es una experiencia positiva que se está traduciendo en convivir y crear comunidad, además de proteger nuestro entorno natural y contribuir a la economía circular”, resaltó.
La experiencia de compostaje comunitario de Cabrales tiene ya 23 familias inscritas, además de tres negocios (una residencia de mayores, un hotel rural y el bar tienda de Poo). En total, en estos seis meses de funcionamiento, se han depositado en la compostadora colectiva unas tres toneladas de biorresiduos, fundamentalmente restos de alimentos crudos y cocinados.









