El compostaje comunitario da un nuevo paso en Asturias: el residuo orgánico que las familias separaron en sus casas durante los primeros meses de funcionamiento de las instalaciones, empieza a convertirse en compost y a regresar en forma recurso a sus huertas, jardines y macetas.
Las primeras extracciones ya se han realizado en las áreas de Urbiés (Mieres), Murias (Aller) y Colunga, donde los participantes han podido recoger el compost producido durante los últimos meses. Son los primeros de las más de 1.200 familias y unos 80 grandes productores que ya forman parte de la red de compostaje comunitario impulsada por Cogersa y los ayuntamientos. Poco a poco, las demás instalaciones se irán sumando a este proceso que suele dar pie a un momento de celebración y convivencia entre todos los implicados.
Cada área de compostaje comunitario reúne, de media, a unas 30 familias. Al equipo se pueden sumar además pequeñas empresas o actividades productoras de restos orgánicos como restaurantes, cafeterías, comedores de colegios o residencias, e incluso comercios como floristerías o fruterías.

Todas las personas comprometidas comparten un mismo espacio y una misma misión: conseguir que los biorresiduos -que suponen el 38% de la basura de una vivienda común- puedan transformarse en un nuevo recurso sin necesidad de salir del entorno en el que se produjeron.
Se obtendrán unas 13 toneladas de fertilizante
El consorcio calcula que hasta el 30 de junio de 2026, las 40 áreas de compostaje comunitario activas en Asturias habrían gestionado unas 30,8 toneladas de biorresiduos, fundamentalmente restos de alimentos cocinados y sin cocinar, plantas de interior y pequeñas cantidades de poda.

Tras el proceso de compostaje, una parte importante de esos residuos se transforman en un producto estable y rico en nutrientes para mejorar las propiedades del suelo. Se estima que este compost equivale aproximadamente al 40 % del peso de los biorresiduos aportados, por lo que, a medida que avancen las extracciones en todos los grupos, se podrán llegar a repartir unas 13 toneladas de fertilizante entre los participantes. Y el ciclo no para, ya que la fabricación natural sigue adelante en cada área siempre que se aporten restos orgánicos, dando lugar así a una generación contínua de valor para el entorno.
Un trabajo en equipo
Detrás de este resultado hay mucho trabajo compartido. Los vecinos y las vecinas participantes separan correctamente los biorresiduos de sus casas o negocios y los trasladan hasta lo contenedores del espacio comunitario, donde los maestros compostadores de Cogersa acompañan todo el proceso natural de descomposición de la materia orgánica, atendiendo las dudas de los usuarios y supervisando la evolución de la mezcla de materiales, para garantizar que las condiciones sean las adecuadas para obtener el mejor compost.

Calendario de las próximas extracciones
Las extracciones del compost de cada área se organizan de manera progresiva en función del avance del proceso natural y de la disponibilidad de los partipantes. Hay una agenda de las fechas fijadas que se puede consultar en la web del programa:
Consulta la agenda de extracciones de compost
“La experiencia de estos primeros repartos está siendo muy satisfactoria porque demuestra claramente que el esfuerzo realizado por las familias durante estos meses tiene una recompensa muy concreta: un compost de calidad que vuelve a sus propias casas y espacios verdes”, señala Ricardo Rodríguez, el técnico de Cogersa que supervisa el programa de compostaje doméstico. En los próximos meses el consorcio aspira a alcanzar el medio centenar de instalaciones de este tipo.







