Alrededor de 80 personas participaron los días 13 y 14 de junio en los encuentros de compostaje, celebrados en las instalaciones del consorcio de residuos en Serín (Gijón). Dos jornadas de carácter teórico-práctico en las que se resolvieron dudas, se compartieron experiencias y se siguió consolidando la comunidad de hogares que compostan en casa con el acompañamiento de Cogersa.

La sesión reunió a familias participantes en campaña en curso, la decimoséptima edición, procedentes de 66 concejos, junto a otras que ya habían formado parte de ediciones anteriores. El programa se centró en ayudar a seguir avanzando en el aprendizaje del compostaje doméstico y en reforzar el sentido de comunidad entre hogares con distintos niveles de experiencia.
Los encuentros estuvieron a cargo de los educadores ambientales Manuel González y Carlos Baltar, quienes a través de ejemplos y demostraciones abordaron cuestiones prácticas como identificar señales de que el proceso autogestión de la materia orgánica avanza bien, actuar ante pequeños contratiempos y aprovechar el compost obtenido de la mejor forma posible.

La botica de la huerta
Uno de los momentos centrales fue la actividad “La botica de la huerta”, un espacio pensado para trasladar trucos y preparados sencillos para el cuidado ecológico del suelo y de las plantas.
La sesión incluyó recetas y preparados para potenciar el huerto, como el té de compost y el purín de ortigas. En el caso del té de compost, se puso el acento en el papel de la microbiología del suelo como aliada natural de la planta desde las primeras fases de crecimiento hasta su desarrollo completo, ya que este preparado favorece la presencia de microorganismos beneficiosos tanto en el suelo como en el conjunto de la planta. Muchas respuestas a las consultas más comunes de los participantes, que también se pueden ver en este vídeo.
Entre los contenidos de ambas mañanas destacó el pH de lombarda o col morada que contiene antocianos, moléculas responsables de su coloración que cambian de tonalidad según la acidez. Con un reactivo casero elaborado a partir de esta hortaliza, las personas asistentes pudieron observar cómo varían las muestras en función de su pH y comprender por qué, según el tipo de suelo o los cultivos, puede interesar un compost más ácido o más básico.

Dudas frecuentes sobre moscas, humedad y la prueba de la croqueta
Los encuentros de las familias compostadoras de 2026 sirvieron también para profundizar en el manejo de la compostadora, atendiendo a consultas muy habituales en los primeros meses sobre cómo reducir la presencia de moscas, por ejemplo, cubriendo la mezcla con material seco y cómo comprobar el nivel correcto de humedad mediante la conocida prueba de la croqueta, que consiste en tomar una muestra de la parte baja y apretarla hasta que compacte sin mojar la mano. Equilibrar los aportes húmedos y secos y airear con cierta frecuencia son las prácticas sencillas que más contribuyen a mantener el proceso en condiciones óptimas.
En este contexto, el educador ambiental Carlos Baltar destacó que “los beneficios del compostaje doméstico no se limitan solo a reducir residuos en origen, sino que también permiten obtener un abono natural que mejora la estructura del suelo, ayuda a conservar mejor la humedad y favorece el crecimiento saludable de las plantas, devolviendo a la tierra de forma útil lo que antes salía de casa como desecho”.


Como apoyo para continuar con el proceso, los asistentes recibieron un pequeño cubo marrón para transportar los biorresiduos a la compostadora y un saco de 5 litros de compost producido por Cogersa.

El programa de la jornada culminó con una visita al Centro de Interpretación de los Residuos (CIR), donde los asistentes pudieron conocer mejor el recorrido de los residuos y la importancia de la correcta separación en origen, así como un recorrido por las instalaciones de tratamiento de residuos (CTR) de Cogersa en Serín.


Charlas y compostadoras entregadas
En esta edición, 642 personas de estos municipios se formaron en compostaje doméstico tras las 47 charlas que el equipo de educación ambiental de Cogersa impartió por todo el territorio asturiano, recorriendo más de 5.000 kilómetros. Las 632 compostadoras entregadas llegaron a sus destinatarios a través de los propios ayuntamientos, que actuaron como canal de distribución del material facilitado por el consorcio. Cada una de estas incorporaciones supone un nuevo paso hacia una gestión más eficiente de los restos orgánicos de cocina, huerta y jardín, que dejan de ser un residuo para convertirse en un recurso valioso.

El siguiente paso en el calendario de la campaña llegará en septiembre con la convocatoria del concurso “Hago Buen Compost”, una iniciativa diseñada para incentivar la mejora continua del proceso y compartir experiencias entre los participantes, con el fin de mantener el aprendizaje activo y seguir cerrando el círculo de la materia orgánica desde casa.










